Jue. Abr 18th, 2024

Desde la pandemia, la incidencia de trastornos de la conducta alimentaria (TCA) ha aumentado un 30% y se presenta en edades más tempranas. El aislamiento social durante el confinamiento y el mayor uso de redes sociales como Instagram sirvió de detonante para muchos trastornos que estaban de forma latente y para inocular el germen perfecto del inicio de otros.

Los TCA tienen una función, son un salvavidas, es una manera de sobrevivir cuando no puedes controlar nada en tu vida, o pasas por situaciones que te superan. Aferrarte al falso control sobre la comida, ejercicio y cuerpo te da una sensación de seguridad en medio de la incertidumbre. Y para incertidumbre, una pandemia… Fue así como se cocinó a fuego lento y a golpe de meme, entre receta y clase de entrenamiento online, la situación perfecta para desarrollar un TCA con el velo de cuidarnos en plena pandemia.

Según la presidenta de la Sociedad Española de Psiquiatría y jefa de la Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) del Hospital Universitario Clínico San Carlos de Madrid, la doctora Marina Díaz Marsá: uno de cada cinco pacientes que padece anorexia muere a causa de un suicidio. El 25% de las personas que sufren un TCA tienen intentos de suicidio y el 60% de ellos presenta pensamientos suicidas y autolesiones.

Cada vez tenemos más conocimiento sobre los trastornos de la conducta alimentaria, pero sigue habiendo muchos mitos que se reproducen y se dan por ciertos. Algunos de los mitos más extendidos son los siguientes.

1. Los pacientes con TCA están en infrapeso

La realidad es bien distinta, ya que solo un 7% de los enfermos presentan un peso bajo según el índice de masa corporal (IMC). La sociedad representa a las personas que tiene un TCA con un peso muy bajo, pero lo cierto es que no se puede diagnosticar un trastorno de la conducta alimentaria solo mirando su cuerpo.

Esto hace que muchos casos pasen desapercibidos y sin diagnóstico, haciendo que las personas enfermas no pidan ayuda al no sentirse “suficientemente enfermos” por no cumplir el mito del bajo peso, y creen que no merecen tratamiento. Usar el peso como criba en la detección y diagnóstico de los trastornos de la conducta alimentaria supone una negligencia.

2. Los TCA solo son cosas de mujeres

Es cierto que la enfermedad es mucho más frecuente en mujeres. De diez casos de TCA, nueve son mujeres y uno es hombre, por lo que ser mujer implica mayor riesgo de padecer un TCA.

Esto hace que los hombres no pidan ayuda o tarden en hacerlo, ya que el estigma social les hace más complicado identificarse como enfermos.

3. Si tienes un TCA es porque quieres

La causa de los TCA es multifactorial, nadie enferma por propia voluntad.

Los factores de riesgo en los TCA son: la predisposición genética, ciertos rasgos de personalidad como el perfeccionismo y alto nivel de exigencia, la adolescencia, ser mujer, y está relacionado con otras enfermedades mentales como depresión, trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), ansiedad, consumo de tóxicos, un ambiente familiar controlador o desestructurado, así como la excesiva preocupación hacia la alimentación y el cuerpo por parte de los padres o tutores.

Los factores sociales como la presión ante la imagen y el éxito depositado en la delgadez, determinados deportes o profesiones muy asociadas a un físico determinado (bailarinas, moda, gimnasia) en los que su cuerpo está muy expuesto, niños y adolescentes que han sufrido comentarios sobre su cuerpo son más susceptibles de desarrollar un trastorno.

4. Son enfermedades de adolescentes

Los TCA afectan a todas las edades, teniendo como punto clave la adolescencia. Se ven inicios cada vez más tempranos, ahora está en los 12 años.

Se sitúa en una edad media de debut entre los 17 y los 25 años, sin embargo, hay un porcentaje muy elevado de mujeres de mediana edad que tiene síntomas compatibles con estos cuadros, bien porque se ha cronificado un TCA que se inició en la adolescencia y nunca se curó, o bien porque lo ha desarrollado por primera vez en este momento de su vida. El término “mediana edad” o “edad madura” está definido en el rango de 35 a 55 años; otros autores han propuesto la franja de 40 a 65 años.

5. Las dietas estrictas y las dietas de moda no son peligrosas

No se puede decir que las dietas restrictivas sean las causantes de los trastornos del comportamiento alimentario, pero sí el 40% de ellos se han desencadenado a raíz de una dieta.

Por ello es muy importante no poner en riesgo nuestra salud saltando de dieta en dieta como si fueran inocuas. Y lo más relevante, proteger a los niños: no se les puede someter a dietas, ni estar continuamente pesándolos. Se pueden hacer cambios de hábitos, pero hacer que un niño viva en privación suele ser un desencadenante de un trastorno por atracón. Generalmente, los cambios en los hábitos de los niños tienen que ver más con los hábitos de los padres o cuidadores porque, al final, los niños acceden a lo que los adultos les dan.

El trastorno por atracón es quizás el TCA más desconocido porque no se describió como tal hasta hace 10 años, en el 2013 se incluyó en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM -5). Se caracteriza por la ingesta de grandes cantidades de comida en un espacio de tiempo corto, con sensación de falta de voluntad, normalmente en solitario. Genera vergüenza y malestar físico por la gran ingesta de comida y, sobre todo, emocional.

Hasta hace muy poco, a las personas que sufrían un trastorno por atracón se les pautaba una dieta de pérdida de peso, lo que a su vez provocaba más atracones y más vergüenza al no poder seguirla. Muchos adultos que hoy sienten vergüenza por comer algunos alimentos son esos niños a los que se les regañaba por comerlos porque pesaban demasiado.

Los TCA no entienden de edades, sexo, etnia, ni nivel socioeconómico. Estas son unas fechas complicadas para las personas que los sufren. Si quieres echar una mano, estas fiestas no hables de comida, no te fijes en qué come o deja de comer cada uno, no comentes los cambios físicos de nadie, ni siquiera los de tu cuerpo. Tengamos la fiesta en paz.

NUTRIR CON CIENCIA es una sección sobre alimentación basada en evidencias científicas y en el conocimiento contrastado por especialistas. Comer es mucho más que un placer y una necesidad: la dieta y los hábitos alimenticios son ahora mismo el factor de salud pública que más puede ayudarnos a prevenir numerosas enfermedades, desde muchos tipos de cáncer hasta la diabetes. Un equipo de dietistas-nutricionistas nos ayudará a conocer mejor la importancia de la alimentación y a derribar, gracias a la ciencia, los mitos que nos llevan a comer mal.

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