Jue. Abr 18th, 2024

El juicio al magnate hongkonés Jimmy Lai, fundador del diario prodemocrático Apple Daily, ha arrancado este lunes en Hong Kong. Lai, de 76 años, convertido en uno de los símbolos de las protestas que estallaron en 2019 en la región administrativa especial de China, se enfrenta a una posible cadena perpetua bajo la polémica Ley de Seguridad Nacional que Pekín aprobó en 2020 para imponer el orden en la isla y sofocar las manifestaciones. El proceso, con una duración prevista de 80 días, ha sido tachado de “farsa” por organizaciones en defensa de los derechos humanos y ha provocado la reacción en contra de una parte de la comunidad internacional, que ve en el caso una prueba de fuego sobre la independencia judicial y los límites en el ejercicio de las libertades básicas en el enclave. Pekín, en cambio, considera al encausado un “elemento antichino” y un “cerebro de los disturbios”, además de responsable de lo que describen como “numerosos actos atroces”.

La vista ha arrancado este lunes con el complejo de la magistratura de West Kowloon rodeado de un fuerte dispositivo de seguridad. Decenas de simpatizantes han pasado la noche a la intemperie para poder tener un sitio en la sala. A la vista han acudido también representantes de al menos 10 consulados, entre ellos los de Estados Unidos, el Reino Unido, Australia, Canadá o Suiza, según ha recogido el diario hongkonés South China Morning Post.

Lai, que ha llegado vestido de traje gris claro, lleva ya más de tres años privado de libertad, y pasa sus días en una prisión de máxima seguridad en régimen de aislamiento, según Human Rights Watch. El conocido editor, de nacionalidad británica, había sido sentenciado previamente a cinco años y nueve meses de cárcel por fraude y a varios meses como culpable en tres casos de reunión no autorizada por su participación en las protestas.

En esta ocasión, se enfrenta a un cargo de conspiración por editar publicaciones consideradas sediciosas, junto con otros seis miembros de la redacción de Apple Daily, en virtud de la Ordenanza sobre Delitos, y se le acusa también de haber violado la citada Ley de Seguridad Nacional, con dos cargos de conspiración relacionados con la colusión con fuerzas extranjeras por supuestamente atraer sanciones internacionales contra las autoridades e incitar al odio público a raíz de las protestas antigubernamentales de 2019. Los cargos están vinculados a la publicación de artículos en Apple Daily, propiedad de Lai, en los que se pedía a países extranjeros que impusieran sanciones, y a sus reuniones con políticos estadounidenses y entrevistas con medios de comunicación extranjeros y sus publicaciones en Twitter (ahora X).

Tanto Estados Unidos como la Unión Europea y el Reino Unido se han pronunciado en contra del caso. Washington ha reclamado en un comunicado su “inmediata liberación” a las autoridades hongkonesas y ha recordado que se le ha denegado la libre elección de representación legal. Bruselas ha denunciado este lunes que el proceso “socava la confianza en el Estado de derecho en Hong Kong y va en detrimento del atractivo de la ciudad y de su posición como centro internacional de negocios”. Y ha criticado que el cierre de Apple Daily “demuestra cómo la libertad de prensa y la libre expresión de opiniones están siendo sofocadas en Hong Kong desde la imposición de la Ley de Seguridad Nacional”.

El ministro de Exteriores del Reino Unido, David Cameron, aseguró el domingo en un comunicado que la legislación de seguridad impuesta por Pekín para sofocar las revueltas en 2020 incumple el acuerdo chino-británico con el que se pactó la devolución de Hong Kong a China. “Me preocupa seriamente que alguien pueda ser procesado en virtud de [esta ley], y me preocupa especialmente el procesamiento por motivos políticos del ciudadano británico Jimmy Lai”. El gobierno chino, que no reconoce la doble nacionalidad, considera a Lai —de ascendencia china y nacido en China— como un ciudadano exclusivamente chino. “Pido a las autoridades de Hong Kong que pongan fin a su persecución y liberen a Jimmy Lai”, reclamó Cameron, que la semana pasada mantuvo un encuentro en Londres con Sebastien Lai, hijo de Jimmy Lai.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.

Suscríbete

“Dado el índice de condenas del 100% de la Ley de Seguridad Nacional y la determinación de Pekín de aplastar el movimiento prodemocrático de la ciudad, el futuro de Lai puede depender de la respuesta internacional a esta farsa”, señaló la semana pasada en un comunicado Maya Wang, directora en funciones para China de Human Rights Watch.

La República Popular considera, en cambio, a Lai como “uno de los más notorios elementos antichinos, empeñados en desestabilizar Hong Kong” además de “un cerebro de los disturbios” de hace cuatro años, según afirmó el viernes pasado la portavoz de Exteriores Mao Ning en una comparecencia. “Se confabuló descaradamente con fuerzas externas para socavar la seguridad nacional de China y es responsable de numerosos actos atroces”, añadió. Pekín considera que tres años después de haber adoptado la Ley de Seguridad Nacional, “más del 80%” de los hongkoneses consideran que es un lugar “más seguro”. Mao acusó a Londres de “hipocresía” y de tener una “agenda oculta”. “Aparentemente, el Reino Unido se considera un país basado en el Estado de derecho, pero ahora interfiere abiertamente en un proceso judicial en curso”, zanjó.

Sigue toda la información internacional en Facebook y X, o en nuestra newsletter semanal.