Lun. Abr 15th, 2024

La voz de alarma la dieron sus familiares cuando el lunes 10 de enero de 2022, Sara Pina, de 38 años, no acudió a su puesto de trabajo como profesora de apoyo de Educación Especial en el colegio Dos de Mayo, en Castejón (Navarra). Llevaba todo el fin de semana sin responder al teléfono y tampoco había noticias de su marido, José María Uruñuela, que entonces tenía 41 años. Cuando la Policía Foral y los Bomberos accedieron al domicilio que compartía la pareja en el centro de Tudela encontraron el cuerpo sin vida de Sara, que yacía en la cama matrimonial con varias cuchilladas. Él, localizado un día después en Francia, confesó el crimen.

Ahora, la Sección Segunda de la Audiencia de Navarra le ha condenado a 17 años de prisión en una sentencia en la que se estima la agravante de parentesco y la atenuante analógica de consumo perjudicial de sustancias tóxicas. Además, se le ha impuesto una medida de libertad vigilada de diez años —a cumplir tras la condena— y la prohibición de comunicarse con los familiares de Sara o de residir o visitar Cortes, donde vive la familia y de donde era originaria la víctima. Uruñuela deberá indemnizar con 65.000 euros a cada uno de los padres de la víctima y con 75.000 a su hermano. Sara Pina fue la primera víctima de violencia de género en 2022 de España. En Navarra, desde 2003, son 15 las asesinadas.

La sentencia se ha dictado de conformidad tras el acuerdo alcanzado entre el Ministerio Fiscal, la acusación particular, la acción popular —ejercida por el Instituto Navarro para la Igualdad— y la defensa. En su escrito de calificación previo, la fiscalía solicitaba 20 años de cárcel por un delito de asesinato, la acusación particular —progenitores y hermano de la víctima— pedían 25, y la acción popular reclamaba 23 años. El acuerdo de conformidad evita que se vaya a celebrar el juicio con jurado popular cuya fecha de inicio estaba prevista próximamente.

La resolución considera probado que, entre las 22 horas del 7 de enero de 2022 y las 4 de la madrugada, Uruñuela “aprovechando” que Pina estaba dormida, “le asestó al menos cinco puñaladas mortales en la zona del abdomen y hemitórax, causándole heridas en pulmón, corazón e hígado”. De acuerdo con la sentencia, el condenado utilizó un cuchillo de 34 centímetros y, durante el ataque, cubrió con una almohada la cabeza de la víctima “con la intención de facilitar más todavía su objetivo de matarla”.

Dada la profundidad y afectación orgánica de las heridas causadas, se ha estimado que el hombre ejerció un alto grado de violencia durante el asesinato. No obstante, se le aplica la atenuante analógica de consumo perjudicial de sustancias tóxicas porque se considera probado que, en el momento de los hechos, el condenado había consumido alcohol y cocaína y dichas sustancias habían interactuado sobre su trastorno mixto de la personalidad, lo que habría afectado de forma moderada a sus capacidades intelectivas y volitivas.

De hecho, los agentes encontraron en el salón restos de una sustancia estupefaciente. Las pesquisas se centraron pronto en él porque la entrada del domicilio familiar donde fue encontrado el cadáver de Sara Pina no había sido forzada, la alarma de seguridad tampoco había emitido ningún aviso y los teléfonos móviles de los dos estaban en una de las habitaciones.

El tribunal también ha considerado probado que, tras asesinarla, Uruñuela dejó su teléfono móvil en el domicilio familiar para impedir que le localizaran y, sin decírselo a nadie, huyó a Francia. Lo hizo en un vehículo de la empresa familiar para la que trabajaba, lo cual facilitó su detención porque este llevaba incorporado un geolocalizador. La policía le detuvo a las 15.45 horas del 11 de enero en un área de servicio de la localidad francesa de Boisredon, a 470 kilómetros de Tudela. Uruñuela reconoció desde un inicio haber apuñalado a Pina y, según el auto, aportó “dos cartas manuscritas pidiendo perdón a la familia de la víctima, a su propia familia y a la jueza por los hechos cometidos”.

El asesinato de una mujer de 56 años en la provincia de Málaga y de dos niños de 7 y 10 años en la provincia de Barcelona han sido este enero los primeros casos de violencia de género en España en 2024. Desde 2003, cuando arrancó la estadística oficial, son 1.239 las mujeres asesinadas por este motivo; y desde 2013, cuando empezó la de menores, son ya 52. El año pasado se contabilizaron un total de 56 asesinadas, siete más que en el año anterior.

El teléfono 016 atiende a las víctimas de violencia machista, a sus familias y a su entorno las 24 horas del día, todos los días del año, en 53 idiomas diferentes. El número no queda registrado en la factura telefónica, pero hay que borrar la llamada del dispositivo. También se puede contactar a través del correo electrónico 016-online@igualdad.gob.es y por WhatsApp en el número 600 000 016. Los menores pueden dirigirse al teléfono de la Fundación ANAR 900 20 20 10. Si es una situación de emergencia, se puede llamar al 112 o a los teléfonos de la Policía Nacional (091) y de la Guardia Civil (062). Y en caso de no poder llamar, se puede recurrir a la aplicación ALERTCOPS, desde la que se envía una señal de alerta a la Policía con geolocalización.