Mar. Abr 23rd, 2024

El asesinato el pasado martes del número dos de Hamás, Saleh al Aruri, en un suburbio de Beirut mediante el lanzamiento de un misil, ha incrementado exponencialmente la tensión entre la guerrilla libanesa Hezbolá e Israel. Y puede arrastrar a Líbano al conflicto. A la espera de comprobar si se cumplen las amenazas de venganza del líder del grupo chií, Hasan Nasralá, las Fuerzas de Defensa Israelíes se han puesto en máxima alerta en el norte del país. Estados Unidos, que no quiere que la guerra de Gaza se extienda al norte, ha lanzado una ofensiva diplomática para conseguir un acuerdo que evite la regionalización del conflicto. Este jueves, Israel ha advertido a su principal socio estratégico que el plazo para lograrlo se está acabando.

El presidente de EE UU, Joe Biden, ha enviado a uno de sus principales asesores, Amos Hochstein, a Tel Aviv para tratar de evitar la escalada mediante conversaciones con ambos bandos. El emisario de Washington se encontró el jueves con el ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant. Al encuentro también asistieron el jefe del Estado Mayor de Israel, Herzi Halevi, además de otros diplomáticos y cargos militares. Hochstein es un viejo conocido de ambas partes. En 2023 ya intermedió entre Líbano e Israel para solucionar las disputas sobre las aguas territoriales de ambos países, logrando un acuerdo.

El mensaje de Gallant ha sido muy claro. El Gobierno israelí no está dispuesto a esperar indefinidamente a que esa mediación dé algún fruto. El Ejecutivo de Benjamín Netanyahu prefiere un acuerdo, pero se le está acabando la paciencia tras tres meses de intercambio de fuego de artillería y misiles con la guerrilla libanesa en la zona fronteriza y amenaza con una acción militar más decisiva contra el país vecino. “Nos encontramos en una encrucijada”, ha advertido Gallant a Hochstein, según un comunicado hecho público por su ministerio. “Preferimos un acuerdo diplomático, pero el plazo para lograrlo es corto”, ha añadido.

“Una nueva realidad”

Desde los ataques de Hamás el pasado 7 de octubre, que causaron 1.200 muertos en Israel y el inicio de su respuesta militar en Gaza, con la muerte hasta ahora de más de 22.000 personas, la mayoría civiles, el Gobierno de Netanyahu ha evacuado a casi toda la población de la zona fronteriza con la Franja. A ellos se suman 80.000 desplazados de poblaciones en el límite con Líbano que el Gobierno mantiene desde entonces en diferentes localidades del país. “Solo hay una solución posible”, ha enfatizado Gallant a Hochstein, “una nueva realidad en la zona norte que permita el retorno seguro de nuestros ciudadanos”.

Israel mantiene desplegados 200.000 soldados en las cercanías de la frontera libanesa. Desde que se iniciaron los enfrentamientos en la zona se han registrado al menos 177 muertos. Trece eran israelíes, de ellos cuatro civiles, mientras que en territorio libanés han fallecido ya 127 miembros de Hezbolá, 16 miembros de otras milicias propalestinas, un soldado libanés y 20 civiles, informa la agencia Efe. Las hostilidades también han provocado el desplazamiento de 70.000 libaneses residentes en el sur del país.

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Una unidad de artillería israelí dispara hacia Líbano, en una zona no identificada, el 4 de enero.ATEF SAFADI (EFE)

Tras el asesinato del número dos de Hamás, Saleh al Aruri, el martes en Beirut, la tensión en la zona se ha incrementado. Aunque Israel no ha reconocido la autoría del ataque —fuentes de inteligencia de EE UU sí se lo atribuyen—, el Gobierno ha asegurado que “quienquiera que fuera” pretendía llevar a cabo una ataque contra Hamás y no contra Líbano. Días antes, el ministro de Defensa aseguró que Israel combate actualmente en siete frentes ―Gaza, Cisjordania, Líbano, Siria, Yemen, Irak e Irán― y que ya ha golpeado en seis de ellos.

El miércoles, la incertidumbre se acentuó todavía más con los atentados con bomba que mataron a más de 84 personas en Kermán (Irán), que este jueves se ha atribuido el grupo Estado Islámico. El nerviosismo era lógico. En cuatro de los frentes de los que habló Gallant, Israel se enfrenta a grupos apoyados por Irán: Hezbolá, en Líbano; las guerrillas proiraníes de Siria e Irak —donde combaten con el ejército de EE UU— y los rebeldes hutíes de Yemen, que no solo han lanzado ataques contra el sur de Israel, sino que, además, han hostigado a los buques mercantes que navegan el mar Rojo hacia y desde el canal de Suez, obstaculizando el tráfico marítimo internacional por esa zona.

A los esfuerzos por evitar la expansión del conflicto por parte de Washington, se suma a partir de este jueves el secretario de Estado, Antony Blinken, que ha iniciado un nuevo viaje por varios países de la región en el que también visitará Israel y Cisjordania en un nuevo intento para lograr la desescalada. El jefe de la diplomacia estadounidense visitará Turquía y Qatar, donde tradicionalmente se han refugiado varios líderes de Hamás. Este último país y Egipto (a donde también viajará) actúan como intermediarios para un nuevo acuerdo que permita una nueva tregua y un nuevo intercambio de rehenes israelíes por presos palestinos. Blinken también pasará por Grecia, Jordania, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos.

Beirut, por su parte, también hace esfuerzos por rebajar la tensión. Inmediatamente después de conocerse la muerte de Al Aruri, el Gobierno libanés aseguró que se encontraba en conversaciones con Hezbolá para evitar que vengara el ataque. Este jueves, su ministro de Asuntos Exteriores, Abdalá Bou Habib, se ha entrevistado en Washington con el asesor para Oriente Próximo del presidente Biden, Brett McGurk. Según la agencia estatal de noticias libanesa, el ministro ha destacado “la importancia de los esfuerzos diplomáticos de EE UU para asegurar la neutralidad de Líbano en la guerra de Gaza”.

Mientras, en la franja de Gaza, Israel ha intensificado este jueves los bombardeos sobre el centro y el sur. La coordinadora de Emergencias de Médicos sin Fronteras en el hospital Al Aqsa, en Deir al Balah, Carolina López, ha informado de un recrudecimiento del fuego aéreo sobre los campamentos de refugiados de Al Bureij y Al Maghazi, situados a escasos kilómetros del centro sanitario. En este último murieron 106 personas la pasada Nochebuena, en uno de los episodios más sangrientos de la guerra. En el campamento de refugiados de Nur Shams, cerca de Tulkarem, en la Cisjordania ocupada, el ejército israelí ha detenido a 300 personas y ha volado varios inmuebles.

En otro de los frentes de esta guerra, el de Yemen, la guerrilla Huthi ha atacado a Estados Unidos por formar la coalición naval para combatirlos. “La formación de una alianza estadounidense para proteger los barcos israelíes representa una grave amenaza a la seguridad de la navegación”, ha asegurado la guerrilla en un comunicado. Y después ha amenazado a los países que forman parte de ella. “Los involucrados deben soportar las consecuencias de su peligrosa e irresponsable escalada”, añadieron los rebeldes en su nota.

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