Jue. Abr 18th, 2024

La primera ministra francesa, Élisabeth Borne, ha presentado en la tarde de este lunes su dimisión al presidente, Emmanuel Macron, quien debería nombrar en las próximas horas a un sucesor. El relevo llega unas semanas después de la accidentada adopción de la ley de inmigración, que dividió al Gobierno macronista, y al inicio de un año políticamente marcado por las elecciones europeas y los Juegos Olímpicos de París.

Según la cadena informativa BFM-TV, el favorito para suceder a Borne es el actual ministro de Educación, Gabriel Attal, estrella ascendente del Gobierno. Con 34 años, Attal sería el primer ministro más joven de la V República, el actual régimen constitucional, fundado en 1958.

“La señora Élisabeth Borne ha presentado este día la dimisión del Gobierno al presidente de la República, que la ha aceptado”, dice un comunicado del palacio del Elíseo. “Ella asegura, junto a los miembros del Gobierno, la gestión de los asuntos corrientes hasta la nominación de un nuevo Gobierno”.

Borne, una tecnócrata adscrita al ala socialdemócrata del Gobierno, fue nombrada en mayo de 2022, tras la reelección de Macron a la presidencia de la República. Su sucesor será el cuarto primer ministro del presidente francés desde que en 2017 conquistó el poder. Los otros fueron los conservadores Édouard Philippe y Jean Castex, además de Borne.

En Francia, se considera al primer ministro un fusible del presidente. Cuando este, inamovible en el cargo, tiene problemas, salta su jefe de Gobierno. El cambio de primer ministro comportará con toda seguridad en los próximos días un cambio en los ministerios.

En un mensaje en la red social X (antes Twitter), Macron escribió: “Señora primera ministra, querida Élisabeth Borne, su trabajo al servicio de nuestra nación ha sido cada día ejemplar. Usted ha puesto en marcha nuestro proyecto con la valentía, el compromiso y la determinación de las mujeres de Estado”. Borne era la segunda mujer primera ministra en la historia de Francia.

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Las crisis se han acumulado para Macron y Borne en el último año. Primero fue la impopular reforma de las pensiones, con más de cuatro meses de manifestaciones en las calles y una mayoría de franceses en contra. Después, los disturbios en los extrarradios al inicio del verano. Y en diciembre, la adopción dramática de la reforma migratoria, pactada con la derecha y con los votos a favor de la extrema derecha.

La ley de inmigración desagradó al sector socialdemócrata del Gobierno y provocó la dimisión del ministro de Sanidad, Aurélien Rousseau. Macron ha hecho gala, desde que llegó al poder, de ser “ni de izquierdas ni de derechas” (o “tanto de izquierdas como de derechas”), pero con esta ley ha asumido medidas represivas que la derecha llevaba años demandando.

El problema de la primera ministra Borne era que carecía de mayoría en la Asamblea Nacional. Por ello acabó usando 23 veces el discutido artículo 49.3 de la Constitución, que permite adoptar una ley eludiendo el voto parlamentario. O pactando con la derecha y rompiendo el equilibrio entre izquierda y derecha.

El interrogante ahora es si su sucesor será capaz de seguir gobernando en minoría. O si acabará tropezando como Borne. El primer examen serán las europeas, en las que el Reagrupamiento Nacional de Marine Le Pen parte como favorito.

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