Sandra Delaporte: tocar fondo, aislarse en la montaña y renacer con techno | Cultura
Sandra Delaporte lleva cinco días sin hablar con nadie. Algún mensaje de texto por móvil, unos envíos de correos electrónicos, pero nada de abrir la boca y expresarse con palabras. Por eso al bajar del tren en la estación madrileña de Atocha se muestra verborreica. “Si ves que me enrollo, párame sin problema”, se disculpa. Ha dejado por unos días su encierro en un municipio de 400 habitantes del Pirineo Aragonés. Allí se marchó hace nueve meses, “en un momento de lucidez que me salvó la vida”, después de tocar fondo. “Si te digo la verdad, no entendía por qué…